sábado, 1 de junio de 2013

¿HACIA EL ABISMO? GLOBALIZACIÓN EN EL SIGLO XXI. (Edgar Morín)

                                                                     

            1.- ¿HACIA EL ABISMO?
            Los actuales programas de corte científico, técnico-industrial han producido entre otras cosas la proliferación de armas muy peligrosas y la degradación  de la biósfera. La globalización sin regularización ha provocado islotes de riqueza y grandes zonas  de pobreza. Así el progreso humano paradójicamente ha contribuido en beneficios pero también en perjuicios a la humanidad y nuestro planeta.
            Llama la atención el conflicto étnico religioso ubicado en palestina, el antisemitismo, el terrorismo y otras calamidades. Estos hechos han influido en Europa y el mundo entero, pero más en Europa donde históricamente ha habido poca tolerancia religiosa y donde hoy se es tolerante a la globalización, encerrándose en un nuevo mundo de nacionalismos y religión.
            En la humanidad se respira un sentimiento de inevitabilidad de una catástrofe inevitable pero a la vez de pasividad ante ello. La humanidad corre el riesgo de hundirse ya que sus sistemas son incapaces de solucionar sus propios problemas. No le queda más que o se desintegra o se metamorfosea, como la oruga que se destruye en ese bello proceso de convertirse en un nuevo organismo a la vez igual y. diferente pero pre organizado.
            Si es verdad que la humanidad posee virtudes genéricas que le permiten creaciones nuevas, las crisis que nos sacuden podrían permitir esa metamorfosis; así, entonces deberíamos cambiar el camino del desarrollo por un nuevo comienzo. Heidegger dice: “el origen no está detrás de nosotros, sino delante”.
            2.- LA CRISIS DE LA MODERNIDAD.
            Con el término “moderno” se le designa a lo reciente, a lo mejor; contrario a lo antiguo. Sin embargo para Rousseau y Heidegger lo moderno es la degradación de lo antiguo.
            Popularmente se concibe que lo nuevo o moderno es lo mejor en tanto producto de la novedad. Así, los tiempos modernos siempre han comenzado cuando un acontecimiento histórico tiene gran impacto como la invención de la escritura, la imprenta o el  descubrimiento de América. Sin embargo no se analiza que los aspectos de la modernidad son antagónicos y complementarios. Siempre se ha buscado un fundamento que lo sostenga. En el Renacimiento Dios, el hombre y la realidad se convierten en problema. Y cuando posteriormente Dios dejó de ser fundamento de toda verdad, los filósofos buscaron las bases en otras posibilidades.
Hoy la humanidad se manifiesta en tres grandes mitos: el dominio del universo, el progreso y la felicidad; esta última tan difundida por los medios como al alcance de todos y como fin último también.
La crisis de la modernidad nació cuando se comenzó a centrar la atención en la modernidad misma. Nietzsche fue de los primeros en formular la crisis de los fundamentos, por lo cual no se alcanza el fundamento último. Popper concluye que la ciencia reposa sobre el cieno. Actualmente el futuro está en crisis; no hay predicción, sólo hipótesis y escenarios. En el plano humano existe una crisis existencial fruto de un vacío espiritual producido a su vez por un divorcio entre alma y cuerpo, materia y espíritu. Los estados-nación, dada la interdependencia planetaria también están en crisis y no tienen capacidad de resolver sus problemas. Se ha entrado a la era de la problematización generalizada donde las soluciones se han convertido en problemas y se han desencadenado fuerzas que no se llegan a controlar.
            3.- MÁS ALLÁ DE LAS LUCES.
            La ciencia en la base empírico racional iniciada por Galileo llegó a desarticular los mitos y la religión, sin embargo es incapaz de percibir el contenido humano de los mitos y religión. La razón guía a la humanidad hacia el progreso; crecen las ciencias exactas y se vuelve casi una religión; la razón se convierte en lo máximo.
            La emancipación del hombre expresada en la Revolución Francesa y el tema de la afectividad muy desarrollados por Rousseau se oponen a la razón y cuestionan el progreso. El progreso puede significar lo mejor pero también lo peor. El riesgo constante es la degradación, comenzando por la degradación de la biósfera. De este modo la ciencia es lúcida pero también ciega y no supera el reduccionismo ni la fragmentación del conocimiento. Y lo que es peor, ignora lo humano de lo humano: su vida, sentimientos, impulsos y sufrimientos.
            Más allá de las luces significa examinar la razón, superar la racionalidad abstracta y la primicia del cálculo, en fin, una revolución epistemológica.
4.- EL DESAFÍO DE LA GLOBALIDAD.
La economía es una de las ciencias más adelantadas. Sin embargo social y humanamente es la más atrasada pues se ha alejado de las condiciones sociales históricas, psicológicas, ecológicas, etc, inseparables de los actos económicos. En la economía las relaciones humanas se basan en mecanismos artificiales y cuantitativos, ignorando lo subjetivo, afectivo y la complejidad del ser humano.
El pensamiento parcelario en aras de la economía y progreso acarrea más problemas que soluciones; no dialoga y cree estar en la verdad. Ignora que l planeta tierra es una entidad indivisible; que es uno junto con la biósfera y el ser humano y no pueden separarse la economía e intereses sin escrúpulo creyendo que la ecología es una entidad diferente. El pensamiento no debe ser una actividad servil de la ciencia económica.

5.- EL SURGIMIENTO DE LA SOCIEDAD MUNDO.
La globalización nacida en 1990 tiene su origen en la colonización con acciones de depredación, explotación con abuso de poder. Hoy, favorecida por el fracaso de las economías burocratizadas del Estado, la tecnificación y desarrollo de la informática y comunicación, el neoliberalismo económico se vitaliza y en el mercado se polarizan las desigualdades.
El folclore planetario ha contribuido mucho a unificar una cultura mundial (sociedad-mundo). Un claro ejemplo es en la música (rock) y el cine junto con la televisión. También han surgido diferentes organizaciones en contra del concepto del mundo  como mercancía con el afán de crear una mundialización humanista. Sin embargo la sociedad mundo es embrionaria; está en gestación, existen los cimientos pero aún no el edificio. Porque lo que realmente existe es una policía mundial no una política planetaria. Se combaten los síntomas pero no las causas que son la desigualdad, la injusticia y las represiones.
El concepto ciego y grosero de subdesarrollo desintegra las artes de la vida y la sabiduría de las culturas milenarias. Se sobrevalora la producción, el consumismo y la rentabilidad ignorando cualidades no acuñables. La hiperespecialización produce subdesarrollo psíquico y moral generando a su vez hiperindividualismo, ánimo de lucro y pérdida de solidaridad.
6.- LA CULTURA Y LA GLOBALIZACIÓN EN EL S. XXI. PROCESOS ANTAGÓNICOS Y COMPLEMENTARIOS.
En relación a la expansión a escala planearía en artes, literatura y filosofía, ha surgido una demanda general poniendo al alcance formas vulgarizadas y comerciales de pensamientos, filosofía, religión y artes de diferentes partes del mundo.
La estandarización cultural en el radio, cine y televisión no ha podido y no puede eliminar la originalidad individual (talento) que es donde nace la diversidad, principal obstáculo de la estandarización. El desarrollo del folclore planetario no es homogenizante, las corrientes artísticas y literarias tendrán enfoques más o menos singulares. Los encuentros y mestizajes culturales han creado y crean diversidad. El retorno a los orígenes surge como defensa ante el peligro de la pérdida de identidad. Esto ocurre de manera notable en la música. Una cultura es abierta y cerrada a la vez; no es plena en sí misma, se necesita la influencia de otras para crecer.
7.- Sociedad mundo contra terror mundo.
La mundialización tecno económica ha permitido la mundialización terrorista. Los países protagonistas del desarrollo e influencia mundial, mediante la intolerancia y el totalitarismo han provocado genocidio y terror en las poblaciones. Existe la barbarie dentro de la civilización. Sólo una sociedad mundo puede contrarrestar un odio o terror mundo, de ahí la necesidad de regular el mercado que pretende gobernar la sociedad mundo, cuando debería ser a la inversa.
8.- REALISMO Y UTOPÍA.
El realismo trivial indica que hay que adaptarse a lo inmediato, aceptar al vencedor. En la realidad humana cohabitan lo imaginario, mitológico y lo afectivo. En la realidad actual lo político se ha puesto al servicio de lo económico, sin embargo, el conocimiento de lo real comienza con la subjetividad en el análisis y resultado de una revuelta ética. El pensamiento complejo sintetiza la realidad y la utopía.
9.- EL ORIGEN ESTÁ DELANTE DE NOSOTROS.
Heidegger decía: “el origen no está detrás, sino delante de nosotros”, que interpretándolo se puede decir que más allá de la historia puede haber un nuevo comienzo. Para ello hace falta que las fuerzas de generación y regeneración despierten y se desplieguen. Cuando un sistema es incapaz de tratar sus problemas fundamentales o bien se desintegra o encuentra en sí mismo la capacidad de metamorfosearse.
10.- ¿HACIA EL ABISMO?
La misma mundialización a la vez genera supremacía dominadora y surgimiento de nuevas potencias económicas. Existen estados nación de todos tamaños con autoridad propia, obstáculo para la unidad humana. Los motores de impulso son la ciencia, la técnica y economía, lo cual produce lo mejor y también lo peor.
El escenario mundial se mueve alrededor de calamidades humanas, grandes migraciones, una ecología devastada, una creciente contaminación y equilibrio biótico roto, agua escasa, política neoliberalista y religión de mercado y una gran incapacidad de proponer propuestas alternativas ante la crisis. La crisis se profundiza y se amplifica. ¿La humanidad evitará el desastre o volverá a empezar después del desastre? Estamos a comienzos del caos. Revolución y reforma serán conceptos insuficientes. Metamorfosis será la única perspectiva.
COMENTARIO

Edgar Morín en este libro invita a la reflexión sobre las prácticas modernas cuyos dioses son  la tecnología y el dinero los cuales rigen la vida moderna a favor del confort y el poder a cambio del deterioro ambiental y la degradación del hombre como ser humano lo que pone en serio riesgo el destino de la humanidad. Como alternativa de solución propone la diversidad como elemento enriquecedor y obstáculo de la globalización económica degradante y la creación de una sociedad-mundo, donde exista una clase de ciudadano mundial mediante una metamorfosis social.